Esta máxima se ha cumplido de manera contundente durante toda la historia de la humanidad. Así, el hombre atravesó los océanos hasta dar la vuelta a la Tierra, escaló las montañas más altas y caminó sobre la superficie de la Luna. Para ello necesitó que una combinación adecuada de ciencia y tecnología le proveyeran de los medios materiales para realizar un viaje que en muchas ocasiones sería sin retorno. No hace falta remontarse a tiempos lejanos para comprender este alegato, hoy día la lista de voluntarios para llegar a Marte con solo un billete de ida es muy larga. La capacidad de la humanidad para realizar estos viajes va, sin lugar a dudas, de la mano de los avances científico-tecnológicos, ya que para alcanzar esos límites geográficos el hombre ha necesitado de invenciones que le dotasen, de manera artificial, de aquellos atributos que la naturaleza no le ha dado.
Cualquier viaje que el hombre pueda llevar a cabo, lo acabará realizando.