Los villanos de las películas o comics de Marvel suelen adquirir sus superpoderes en un universo paralelo y, gracias a la mecánica cuántica y la bio-nanotecnología, los interiorizan para utilizarlos contra la sociedad. Este argumento, en el que los extremos se tocan, no sólo es un recurso frecuente de la ciencia ficción sino que también es una idea que está en el espíritu de muchos investigadores y teorías científicas.